¿Son culpables del despilfarro?
Sí, lo son.
¿Son ellos los responsables?
Si, pero no menos que quienes los eligieron.
¿Sirve protestar ahora?
Siempre sirve y más todavía en un pueblo que no está acostumbrado a protestar. Históricamente Paraguay no tiene esa costumbre, por la excesiva cantidad de años en dictadura que este país vivió, sometido al silencio de su pueblo y a la voz alta de un supremo.
Ojalá que los crearon esta y otras imágenes y toda la gente indignada por las malas decisiones políticas aprendan a meterse en política o a hacer escándalos antes que se tomen las decisiones y no precisamente después. Hacer lobby no tendría que ser solo cuestión de empresarios poderosos o políticos interesados en una u otra ley. Debería ser una actitud constante de la ciudadanía que se compromete a participar más activamente en la política de un país.
¿Está bien la violencia?
No, definitivamente no, pero... en Paraguay mal no nos haría romperle algunos vidrios a los autos de estos parlamentarios. El pueblo tiene que hacerse sentir o sino pasa lo que estamos viviendo ahora: una clase política totalmente acomodada que decide y elige no según la voluntad del pueblo, sino según lo que sus operadores le indican. Cuando alguno de estos personajes de la fauna política sienta el peso y temor del pueblo que los eligió, probablemente se verán obligados a ajustar sus decisiones a las del pueblo o en todo caso renunciar, si la presión es suficiente.
¿La sociedad es cómoda?
Sí, no caben dudas. ¡Qué fácil es preparar una imagen de protesta en Photoshop! Pero cuánto nos cuesta ir a protestar a la casa de un legislador o exigirle frente a frente que cumpla con la voluntad del pueblo. Si fuésemos un pueblo medianamente educado y con una actitud de interés hacia el gobierno, hace 1 mes, cuando se comenzó a hablar de este pedido de aumento presupuestario, ya se habría realizado la movilización que esta tarde se pretende hacer en protesta por la aprobación. El pueblo llegó tarde a la decisión, una vez más.
¿Está cambiando nuestra actitud de interés como pueblo hacia la política?
Sí, pero lo preocupante es que es un proceso muy lento que parece ser eterno. Nos limitamos solo a votar y a participar de las fiestas electorales (campañas) pero a la hora de exigir cuestiones mucho más concretas y específicas que afectan directamente a toda la población, no somos capaces de levantar nuestra voz de protesta. Hace falta más educación, más marchas, más protestas, más unión y definitivamente, ¡despertarnos!
¿A quiénes tenemos que elegir entonces?
Por la complejidad de un sólo ser humano, uno nunca puede saber completamente como esa persona va a actuar. Pero si un puede ver el pasado y ver cómo actuó, qué hizo en su vida, cómo definió su camino para llegar a la política, qué decisiones tomó, con quiénes se junta y a qué se proyecta. No votemos más a los partidos. Elijamos personas, administradores más que nada, que sepan utilizar el poder que les entregamos para gobernar sabiamente. No elijamos caciques, operadores políticos, seccionaleros ni dirigentes de base. Evitemos elegir personas con trayectoria política pero sin trayectoria social relevante.
¿Es ésta una protesta?
No, es una advertencia. El pueblo está cambiando.