martes, junio 12, 2012

77 años y sólo paz...

El 12 de junio de cada año en Paraguay se celebra el Día de la paz del Chaco. La fecha es en memoria del Protocolo de Paz firmado en esa misma fecha pero de 1935 por el cual se ordenaba el cese de las hostilidades entre los países afectados (Paraguay y Bolivia) sobre la base de las posiciones alcanzadas hasta ese momento. Posteriormente el 21 de julio de 1938 en Buenos Aires, Argentina se firmaría el pacto para terminar la guerra definitivamente.
Desde que dejaron de dispararse las armas han pasado 77 años hasta el día de hoy. El territorio defendido y/o ganado por el Paraguay suma 246931 km2, repartido en tres departamentos: Presidente Hayes, Boquerón y Alto Paraguay. Paraguay es un país con más de 7 millones de habitantes pero en el Chaco paraguayo se calcula que habitan sólo unas 200.000 personas aproximadamente. La gran mayoría de la población chaqueña son de tribus indígenas y colonos extranjeros de países como Rusia, Alemania y Canadá.
Los tres departamentos sólo tienen 12 distritos, siendo el más poblado Villa Hayes, capital del Departamento de Presidente Hayes y el distrito más próximo a la capital Asunción. Este es el único departamento chaqueño que apenas supera la densidad poblacional de 1 persona por kilómetro cuadrado. El resto del territorio chaqueño se divide en estancias, fortines (por lo general abandonados) y parques nacionales o reservas naturales.
Solo hay tres rutas asfaltadas que conecta los departamentos del Chaco con la Región Oriental del Paraguay. No hay ruta asfaltada que conecte con el Departamento de Alto Paraguay. A este territorio sólo se puede acceder por el río Paraguay o por rutas no pavimentadas. Cuando llueve, no hay acceso. La red vial es pobrísima.
El agua potable es un producto de lujo. La principal aguatera del país no llega al Chaco. Las comunicaciones son intermitentes y obsoletas, especialmente en el Alto Paraguay. No hay desarrollo cultural, deportivo ni comercial. La presencia del Estado en materia de salud, seguridad y educación es casi nula. El sector privado es el principal encargado de estos servicios básicos.
Entonces, ¿qué tiene de bueno el Chaco? ¡Mucho!. Es una región rica en fauna y flora silvestre, recursos minerales y con un potencial energético importante. Los colonos han sabido sacar provecho de algunos recursos: producen lácteos y derivados. Además es una importante región para la ganadería. Como máximo atractivo turístico, una vez al año se realiza un rally. Está comprobado que bajo el suelo chaqueño hay yacimientos no explotados de gas y petróleo.
¿Y los ex combatientes? Aún hay más de mil veteranos de la Guerra del Chaco. La mayoría viven en asilos, con importantes necesidades. Reciben un sueldo casi insignificante por el esfuerzo que dieron en en conflicto bélico. Igual al sueldo es la asistencia médica que reciben.
Volviendo al Chaco: ¿esto es lo que los ex combatientes defendieron con su vida? ¿Vale tan poco para el Estado paraguayo? Hoy festejamos la paz y sólo eso. Nada más. No sobra nada en el festejo. Festejamos el cese de hostilidades luego de tres años de conflicto bélico. Festejamos la decisión militar y política de firmar la paz y bajar las armas, pero no festejamos al Chaco. Festejar la paz no es poco si miramos el pasado, pero es pobre si nos fijamos en el presente del territorio defendido y/o ganado. Y el futuro no es alentador.
El problema no está en el Chaco. Claramente está en el desinterés político de desarrollar la región. Sigue siendo el mismo Chaco pobre y abandonado por el cual hace 77 años Bolivia y Paraguay se disputaron el territorio. No hay progresos significativos ni planes a futuro. No existe una sola política de Estado que impulse el desarrollo de la Región Occidental del Paraguay. Lo poco que existe es obra de los colonos. Es más, me atrevo a decir que el único motivo por el que el Chaco es conocido por la guerra, y nada más.
Ojalá en los próximo 77 años festejemos algo más que sólo la paz. Es hora de tomar en serio al Chaco.


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